Plan B

the beat goes on!

You close your eyes and think that this is just imagination

mj

No sé cuántas veces he visto la frase “Michael Jackson has died” durante las últimas 16 horas. Ayer por la noche, en vez de ponerme a estudiar para mi examen de histología (yuck), me quedé viendo el canal de noticias de la BBC dizque para “enterarme de la situación”. Y quizá también para que me cayera el veinte. Pero eso es algo que aún no sucede. No importa cuántas notas vea al respecto, no importa que esté acaparando la atención de todos los medios. No importa que ocho de los diez canales de música que tengo en casa estén pasando la videografía de Michael Jackson sin parar, con montones de cintillos repitiendo lo mismo: “Michael Jackson has died”, “The King Of Pop has died aged 50”, “RIP Michael Jackson”, “Long live the King Of Pop”. Yo sigo sin poder creérmelo.

Todos tenemos una historia personal, casi una relación, con la música de Michael Jackson. La mía comenzó cuando uno de mis tíos consiguió el video de “Thriller”, en su edición sin cortes, en videocassette Beta (hagan cuentas). Apenas lo puso en la televisión y yo ya estaba embobadísima, maravillada (y aguantándome un miedo del demonio, con tal de no dejar de ver), con los ojos pegados a la pantalla. ¡Qué magia, qué efectos, qué historia, qué coreografía, qué originalidad, qué… qué grande! Yo era muy pequeña para comprar discos, y como mis padres nunca han sido melómanos, pescar alguna canción de Michael Jackson en el radio era mi única oportunidad de disfrutar su música. Que en Universal Stereo pasaran “Beat It” a la hora de la comida o camino a mi clase de natación era un regalo del cielo. Y gozaba esos cuatro minutos y diecinueve segundos con una emoción que pocos músicos lograban provocar en mi corazón chamaquil. Creo que sólo los Beatles podían competir con Jacko en ese aspecto. No entendía ni jota de las letras, pero la música, la voz, tenían algo que me hacía vibrar de felicidad.

Por ahí de los 11 o 12 años mi señor padre comenzó a darme domingos, con los que empecé a comprar cassettes. Entre mis adquisiciones (algunas demasiado vergonzosas para reproducir aquí, gulp) estuvo la discografía completa de Michael Jackson. Mi favorito aquel entonces era Dangerous (ahora lo es Thriller, el cual, por cierto, compré en cedé hace un par de meses; no debe faltar en ninguna colección de música que se considere decente). Por esas mismas épocas, el Rey del Pop tuvo a bien traer su chou a México. Aún me acuerdo del mariposeo que sentí en la panza cuando vi el anuncio en la tele. De lo que no me acuerdo es de cuánto tiempo pasé pegada al teléfono y con la oreja entumida para conseguir boletos (menos mal que estaba de vacaciones, tenía todo el tiempo del mundo para cumplir mi misión). El día que por fin escuché “¿En qué puedo servirle?” del otro lado de la línea fue uno de los más felices de mi vida, siendo otro de estos el 29 de octubre de 1993. El primer concierto de mi vida. Y era un concierto de Michael Jackson. Carajo, me acuerdo y se me enchina la piel.

Con Michael Jackson comenzó mi gran pasión por la música. Escuchar las canciones ya no era suficiente, por lo que la curiosidad pronto me llevó a leer y releer las letras. A apreciar el significado de una portada. A conocer nombres de productores, de estudios de grabación, de instrumentos musicales raros, de directores de videos. A comprar libros, biografías y revistas especializadas. Hasta destiné un regalo navideño en efectivo de parte de una de mis agüelitas para pagar la instalación de tele por cable con tal de poder ver MTV. Y así, pasito a pasito, queriendo saber más de Michael Jackson, comencé a saber más de otros artistas, de otros géneros, de otros estilos, de otros lugares, de otros tiempos. Y quizá por eso soy como soy, me gusta lo que me gusta y estoy aquí contando estas cosas.

Michael Jackson se ha ido y yo sigo sin saber cómo tomar tal acontecimiento. Lo que sí sé, y con toda certeza, es que mi historia no sería la misma si “Beat It” no se hubiera colado en mis oídos de pre-escolar. De eso sí estoy segurísima.

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2 responses to “You close your eyes and think that this is just imagination

  1. Sof June 26, 2009 at 9:04 pm

    🙂

    Yo ya nunca lo vi en vivo.

  2. Ingrid June 27, 2009 at 8:14 pm

    Ay tu historia es buenísima! Yo también ví Thriller en Beta jejeje por un tío de unos vecinos que vivía en EU y siempre traía novedades (también conocí a Lionel Richie por él jejeje).

    Cuéntanos cómo fue el concierto, a mí nunca se me antojó verlo aunque a los J5 me hubiera encantado…

    También sigo muy impresionada.

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